Camboya
Tati sigue contando:
17/07/08
La ultima semana en China resulto de lo mas interesante. Viajamos desde Beijing hasta Canton, desde donde fuimos hasta la costa para coger un ferry. El ferry nos condujo hasta la isla de Sancian, donde murio S.Fco Javier en 1552. (La isla se ha convertido en un centro turistico para la clase media china).
Alli estuvimos los dos ultimos dias de la experiencia, rezando, despidiendonos y disfrutando de una magnifica playa en el mar del sur de China. Fue muy importante para todos poder peregrinar hasta la capilla restaurada por el gobierno navarro y estar un rato en silencio ante la tumba del santo.
Misa prohibida.
Oraciones en publico y cantos: prohibido.
Asi que la primera parte de la experiencia ha quedado cerrada. realmente ha sido un privilegio poder conocer, ver y oir tantas cosas en tan poco tiempo, tengo la impresion de haber estado varios meses. La relacion con los otros companeros jesuitas ha sido excelente, la mayoria veniamos de un final de curso, cansados pero con muchas ganas de hacer algo distinto e interesados en este increible mundo asiatico. La universalidad de la Compania de Jesus es algo que damos por supuesta pero que en este tipo de encuentros se hace evidente.
Volar desde el aeropuerto de Beijing (la mayor terminal del mundo) al diminuto aeropuerto de P.P. (una sola pista, el avion aterrizo e hizo marcha atras en la misma pista para llegar a la terminal...) es un salto lirico considerable.
La acogida fue calida y la entrada al pais sin contratiempos (tras soplarnos 20$). Nos esperaba una monja neozelandesa y un jesuita de Singapur (?).
Despues de intentar dormir, bajo una mosquitera y pegado al ventilador, hemos pasado el dia visitando algunos de los pocos lugares interesantes de la ciudad.
Lo mas impresionante ha sido ir al museo del genocidio de los Jemeres Rojos y ver el campo de concentracion donde torturaban y enterraban en fosas comunes a las victimas. Es espeluznante lo que el hombre es capaz de hacer... Este pais necesitara varias generaciones para cicatrizar las heridas de semejante locura.
23/7/08
Aunque escribi hace poco no me puedo resistir a seguir compartiendo alguna de las experiencias que vivo por estas tierras del Sudeste asiatico.
Llegamos hace 4 dias a Battambang. El camino hasta aqui es precioso, arrozales por todas partes salpicados de palmeras, arboles y casas de campesinos. La carretera, hecha por los americanos, es la unica bien asfaltada del pais, bastante potable.
La ciudad de Battambang es un caos urbanistico, llena de suciedad y chiringuitos. La gente va en moto o en bici. La economia esta dolarizada, por lo que todo es mas bien caro, calculamos que la gasolina cuesta 0.80 euros\l, lo cual es una fortuna aqui.
Al poco de llegar nos fuimos 2 dias con un jesuita filipino que es parroco de una pequena comunidad que hay junto a la frontera con Camboya. El viaje: 70km, 3horas. La zona, mas bien montanosa, acababa de ser desminada por el ejercito americano, por lo que resultaba bastante segura.
Una familia budista alquila una parte de su casa, que hace las funciones de capilla hasta que se construya el nuevo templo. La mayoria de los cristianos son adolescentes, muy jovenes, se acercan a la Iglesia por medio de amigos o companeros de clase y hacen una catequesis de muchos anos antes de bautizarse a los 18 (antes no se hace para evitar conflictos con el gobierno y acusaciones de proselitismo).
Me sorprendio su devocion, la fuerza con que cantan, y encontrarmelos a las 6.30h rezando el rosario antes de desayunar...
El padre Top-Tep (sj filipino) nos acerco a la frontera con Tailandia, un tugurio lleno de Casinos y centros de prostitucion (en Tailandia esta prohibido el juego). Segun parece el tema de la prostitucion alcanza proporciones increibles en toda esta zona del sudeste asiatico, todo lo que uno quiera, a muy bajo precio. Los occidentales se ponen las botas, supongo que cuando nos ven por la calle nos identifican con ese triste colectivo.