miércoles, 15 de octubre de 2008
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¿Quién le pone el cascabel al gato?
Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio que después de las aguas del diluvio fue padre universal de todo gato, ha sido Miaurugato quien más sangrientemente persiguió a la infeliz ratona gente. Lo cierto es que, obligada, de su persecución a la desdicha, en Ratopólis hubo un congreso. Propuso el elocuente Roequeso echarle un cascabel y de esa suerte al ruido escaparían de la muerte. El proyecto aprobaron uno a uno. ¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno. “Yo soy corto de vista.” “Yo, muy viejo.” “Yo, gotoso”, decían. El consejo se acabó como muchos en el mundo. Proponen un proyecto sin segundo: lo aprueban, hacen otro ¡qué portento! Pero, ¿la ejecución? Ahí está el cuento.
Félix María Samaniego
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