sábado, 4 de febrero de 2006

Congreso de los ratones

Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo gato,
ha sido Miaurugato
quien más sangrientemente
persiguió a la infeliz ratona gente.
Lo cierto es que, obligada,
de su persecución a la desdicha,
en Ratopólis hubo un congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel y de esa suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno.
¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno.
“Yo soy corto de vista.” “Yo, muy viejo.”
“Yo, gotoso”, decían. El consejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo:
lo aprueban, hacen otro ¡qué portento!
Pero, ¿la ejecución? Ahí está el cuento.

Félix María Samaniego

No hay comentarios: