domingo, 4 de noviembre de 2007

A quien madruga, Dios le ayuda

Y tan al completo llegaron los Carpantones a Córdoba que las noches de hacinamiento sofocante acababan de empezar cuando en el silencio de la noche se oía gritar aquello de "Chicos, tranquilos, tranquilos!!!". No, nadie se caía pues no había dónde caerse.
Descubrir que madrugar mucho puede llevarte no se sabe cómo a llegar antes de la hora de cierre apenas para ver cómo te cierran las puertas en los morros, tras pasar una larga merienda prolongada por la espera del despertar del Carpanta pequeño, que lo es sólo en tamaño.
No hablaré de Casa Pepe de la judería, de sus berenjenas con miel, ni de la Cazuela de Espartería, que tantos recuerdos ya le trae a Bombillita, pues no soy capaz de describir su olor. ¡Quita Nieves de Zaragoza! quita!
Películas que rompen mitos, como el de las costillas de Marilyn Manson. No, no es necesario hacerlo, basta con NO ver Shortbus.
Y reirnos con PC y Mac. Que poco le queda a tu PC, bombillita. Ve despidiendo al hombre del traje negro.
Gracias tío, por tanto, por siempre, por tu cama, por todo.

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