domingo, 11 de noviembre de 2007

Respeto a la Verdad

¿Nos damos cuenta de cómo envilece la vida pública el que la mentira no tenga consecuencias? Las urnas no bastan. Aceptar que el político mendaz expía sus culpas cuando pierde unas elecciones equivale a asumir que si un montaje más eficaz le hubiera dado la victoria, ya no sería culpable de mentir, lo cual es perverso. En cuanto a las empresas periodísticas, si miran para otro lado -el de sus cuentas de resultados- entendemos que, en adelante, desisten de formar ciudadanos juiciosos y se dedican a otras actividades.

Irene Lozano, hoy en ABC

1 comentario:

Alberto Gilsanz dijo...

No sólo la vida pública. El ambiente se respira después en la calle. Y en la escuela...algunos piensan que están en gran hermano. Menos mal que sólo son algunos...