jueves, 31 de enero de 2008

Zuccato

Hace mucho que no me importa comer solo. Incluso me resulta curioso observar como a mis compañeros de trabajo la idea de comer solo les aterra. Se buscan a quien sea para que les acompañe a comer, llaman a gente de la que hace mucho que no saben, o hacen los kilómetros que sea para ir corriendo a casa, comer y volver a tiempo. Quizá a mí me dió algo de pánico la primera vez, pero es que ya ni me acuerdo y la verdad, me parece tan natural que a veces llego a preferirlo, como hoy.

Hoy iba caminando por Kinépolis, en Paterna, para ver "en qué restaurante toca comer hoy", sin mucha preocupación, indiferente, pensando más bien en no tardar demasiado para quitarme esos papeles que me he dejado encima de la mesa. Pasé por delante de uno que había visto antes pero no había probado y, como había bastante gente dentro, pensé que estaría bien, de rollo comida italiana. Se llamaba Zuccato, y decidí entrar:

- Hola!, dije al camarero, con un "hola" que se notaba que quería decir "vengo sólo, a comer, y dime dónde me siento"
-Buenos Dias señor... y que si, que voy solo. Me sentó, me dió la carta, y los platos del menú.

El menú constaba de 4 primeros a elegir y 4 segundos, bebida, y café o postre. Total 8,90 €. No se qué pensarán en Córdoba pero es que aquí no se come por menos, lo tengo asumido.
La verdad es que el menú era bueno, porque incluso me llamó la atención que de 2º para elegir había hasta una pizza, y si era como la de los de al lado, ¡joder, que pizza!

Me pido una ensalada mixta, un plato de pescado, y agua.

... Y allí estaba yo comiendo tan tranquilo. No me trajeron pan, lo cual no me importó porque no suelo comerlo si no me lo traen. Estaba todo muy bueno y además, en cantidad. Yo flipaba con el descubrimiento del nuevo restaurante que seguro iba a añadir a mi lista. Disfrutaba de la comida y al acabar me llega la chica: ¿postre?
- No gracias, me trae un cortado descafeinado, de sobre, por favor.
- Muy bien, señor

... y me trae mi café. Me lo tomé despacio, mirando a la gente, pasando de todo, intentando descubrir si las dos de al lado me miraban a mí o es que el aburrimiento me hacía creer cosas raras, hasta que acabado el café me dirijo a la caja a pagar. Y ahora empieza el tema.

Al levantarme, la camarera se percató de que había terminado y sin haberle dicho nada se encaminó hacia la caja, y sacó el ticket:





... vale, empiezo a sacar el monedero y un "click" me hace eso, "click", ahí, en la cabeza, sacándome violentamente de mi profundo letargo de robot que paga como hace siempre. Dejo de mirar la pasta y observo el ticket, que estaba junto a la caja, y sí, ¡9,95 €!

Medio despierto ya, le digo a la chica:
- Oye, ¿que es eso de o,40?
Tardó en responder. Tardó en responder lo que tarda quien se avergüenza de la respuesta. En ese momento, el camarero que me recibió estaba justo ahí, y oyó la pregunta, y reaccionó mirando y ya quitando la mirada rápidamente.

- Oye, ¿que es eso de 0,40?
- pues no sé, respondió como esperando ayuda del compañero, buscando una mirada que no encontró,
creo que es... es que como has pedido cortado de sobre, pues es el sobre...

Me contestó con voz temblorosa, acojonada, insegura. Yo no dije nada. Seguí sacando las monedas, y en el momento de pagar decidí que no, que no me callaba:

- Oye, perdona, ¿eso está puesto en la carta?
- ¿cómo?
- que si eso lo tenéis en la carta avisado
- pues no se, creo que no...
A la chavala le temblaba mucho la voz. Como empleada, no tenía ninguna culpa del tema y decidí no pasarme, pero es que tampoco me podía callar. Con la misma serenidad con la que empecé, seguí:

- Hombre, mira, yo te lo digo a tí pero no porque te responsabilice, se que estas empleada y que esto no es tuyo, pero me parece muy mal esto...
Me interrumpió diciendo que lo comprendía, que tenía razón, que a ella también le parecía muy mal,... cosas. La chica me daba pena porque, menudo marrón. Simplemente le comenté lo que os parecerá a vosotros, amigos, la tremenda tomadura de pelo de esta mierda con la que nadie se hace rico y sin embargo quedan fatal. No es cuestión de cobrar el puto sobre del café, y más aún, de cobrar el 7% del IVA del puto sobre del café, lo cual no se indicaba que no estaba incluido, com tampoco que el menú de 8,90 era sin IVA.

Total, que le dije al final que no iba a poner una hoja de reclamaciones porque "me parece aun mas absurdo poner una hoja de reclamaciones por 40 céntimos", le dije "que en el concepto popular de café, un café de sobre es algo normal". Le dije que "si le hubiera pedido un irlandés, o un capuchino, algo mas elaborado en definitiva, lo podría entender, pero del sobre de un cortado..." pero que esperaba que ella, como empleada, trasladara a algún responsable mi protesta, lo cual me aseguró.

...y esta es la hora tardía, amigos, en la que, con la digestión ya pasada, me repite aun la escena del restaurante, de la chica, de 40 céntimos mas su 7% de IVA, y en la que os cuento, sólo para desahogarme, que si alguien está dispuesto a joder la marrana por esa puta mierda, ¡yo debí poner la hoja de reclamaciones!.

Quien sabe, quizá en unos días me pase por allí otra vez...


4 comentarios:

Carpanta dijo...

Telémaco, me ha molado la historia, pero sabes que se me ocurre? qué podías haberle sacado una cita a la camarera coño! como pago moral por el engaño, vamos sí, como "sobre menú".
Muy currado lo del escaneado del menú, jeje.
Por cierto que un día si puedes bajar un poco más, hasta entrar en Valencia podemos quedar a comer incluso. Ya te mando un correo.

Bombillita dijo...

Pues telémaco, me parece muy bien que no te callaras, qué coño! en la hoja de reclamaciones, no entro. pena que te escuchara solo la chica y no el encargado... a ese sí que podrías haberle explicado de verdad a cómo sale el sobre...
insisto : muy bien por no callar.

PD-si coméis juntos me avisáis que me apunto.

Tio Jose dijo...

No Carpanta, nos vamos a comer al Zuccato, ¡que me he picao! Bombillita, yo te aviso.

Anónimo dijo...

yo debo ser un cabron, pero yo no hubiera pagado los 40 cts. y si me hubieran dicho algo directamente hubiera pedido la hoja de reclamaciones. y no hubiera vuelto.pero es que uno ya esta de vuelta y media. ya te contare la que he tenido hoy con el del garage.

por otro lado poca vista los del restaurante, vaya manera de perder clientela.
por culo me dan esos detalles. es como cuando te ponen el pan sin preguntar, no te lo comes y te cobran 3 euros por 6 rodajas. en fin... lo dicho, españa es un pais de gitanos, manguis y cutres.

au.

wil.